lunes, diciembre 01, 2008

Murio mi Padre

La tristeza es mucha, pero no podia dejar de lado el momento para poner un poquito de el, no sirvo para realizar una buena semblanza de mi padre, un hombre con quien tuve muchas diferencias, pero siempre hubo respeto y amor. Por eso decidi poner las palabras que escribio un amigo de la familia, que resumieron una vida, un hombre y la mitad de mi familia.

Los doctores en Colombia tienen una extraña lejanía que se les otorga
con el título y terminan por convertirse en objeto de respeto y en
ocasiones ese respeto lo combinan con burla. En cambio la sigla Don
quiere decir, según los españoles: De Origen Noble, una condición que
le ofrecen, también en Colombia, a aquellas personas que le han
ofrecido su vida al prójimo, y este prójimo considera que esa vida ha
servido para algo.



Por esa razón, Don Clímaco, el que yo conocí, ejercía el oficio de
doctor con la seriedad de un Don y lo hacía extensivo a sus semejantes
porque intuía que sus semejantes eran aquellas personas conformadas por
gente de todas las clases sociales, especialmente de las menos
favorecidas, los cuales merecían también de la atención y préstamo de
sus servicios sin esperar retribución alguna. A muchos de ellos
paradójicamente, los ayudó a vivir.



En una de esas ocasiones en que por fortuna visité a su hermano
Francisco y mi prima Pilar, uno de mis sobrinos requería su atención.
Pues, Don Clímaco apareció como de la nada a quitar un dolor. LLegó
rápido como si viniera en ambulancia a atender a un enfermo común y
corriente que, también debido a la condición de familiar, ni siquiera
dudaba que no le pagaría la consulta, sino que estaba seguro de que
nunca lo haría.



Palabras más, palabras menos, esa era una de sus características
principales. Ser solidario, era como una condición innata. Ser médico,
una vocación irrevocable y políticamente indestructible. Dicen que
nació de izquierda y nunca fue mamerto. Para quienes no conocieron a
los románticos de los años setentas, ser mamerto era ser izquierda,
hablar de la izquierda, politiquear con la izquierda y comer con la
derecha de manos de su papá y su mamá.



Don Clímaco no quiso entrarle a ese "negocio". Fue religiosamente de
izquierda con la delicada misión de nunca querer matar ni herir a nadie
para no atropellar su vocación espiritual de médico.



Yo, desde este Medellín de controversias en el cual vivo hoy, con todo
el huracanado viento de estos tiempos malsanos de la sociedad
colombiana, lamento profundamente en compañía de mi familia, esta
desaparición tan repentina y dolorosa para toda la familia Reyes. Me
queda el triste consuelo que se murió como el poema del Maestro Eduardo
Carranza quien en vida se atrevió a confesar que "salvo su corazón todo
estaba bien".








3 comentarios:

FreeWill dijo...

Que vaina Sebaslander, reciba mi sentido pésame aunque sea un pésame virtual.

Los que hemos perdido a alguien sabemos lo doloroso que es perder a un padre, quizás aun mas a aquellos con los que hemos tenido diferencias.

LEONELA dijo...

Uy sebas... Yo también perdí el mio en este año que pasó. Te entiendo. Un abrazo

lully desnuda dijo...

Te saludo con sentimiento. Sé lo que es perder a un padre, el mío partió de estas coordenadas terrenales el 31 de mayo del año pasado y, creéme, el vacío que siento es inmenso.

La muerte no deja de ser un misterio.

Mi solidaridad para contigo y tu familia.

Te abrazo, nos abrazamos!