
Hace poco leí un libro que habla acerca de uno de los proyectos pioneros en el área de administración cooperativa de las empresas en España, que es el grupo Fagor, del que aunque se que no es todo tan maravilloso como dicen, tiene muchas cosas positivas para aportar a las figuras empresariales, pues parte de uno de los enunciados mas importantes de la equidad, alcanzar el bienestar propio a través de la obtención del bienestar del entorno, no por encima del bienestar de los demás, para lograr los grandes resultados industriales que tiene, tanto que actualmente significa un serio porcentaje de la producción industrial en ese país, y siguiendo un lineamiento general de cooperativismo, y dándole un muy buen nivel de vida a todos los trabajadores asociados de la empresa.
La capacitación es algo que actualmente es requisito para la obtención de una buena plaza laboral, pero las estadísticas son desesperanzadoras, de las instituciones que por sus resultados están catalogados en categoría superior y muy superior, 1.472 son privadas y solo 443 son públicas, en las categorías más bajas, 1.708 son públicas y 669 son privadas; el puntaje en el Icfes es el principal indicador que muchas universidades tienen como referente para la aceptación de estudiantes, por ende este es un factor crucial y hace que resulte indignante que mientras el gobierno insiste en que en el 2006 el 73 por ciento de los jóvenes que terminaron el colegio iniciaron alguna carrera, saber que lo cierto es que la cobertura real es solo del 26% y de que además solamente el 4% de los estudiantes que ingresan al sistema escolar, solo cuatro logran volverse profesionales.
Según declaraciones de la Universidad Nacional, los cupos no han variado, pero la demanda a crecido en 10 o 15 por ciento por año, y aunque una competencia más reñida implica mejores estudiantes, para el rector de la UIS, Jaime Camacho, esto resulta pero a un costo muy alto. "Los que se quedan por fuera son muy buenos también, y esta universidad es su única alternativa".
En las instituciones privadas, si bien los créditos y las becas vienen en aumento, todavía no tienen suficiente impacto en la distribución de estudiantes de estratos altos y bajos, sobre todo porque hasta ahora se está viendo que lo de menos es la matrícula. 'Sí, le agradezco el crédito del Icetex, pero cómo hago para pagar el bus y con qué plata almuerzo" es lo único que pueden decir muchos jóvenes que hoy en día intentan ingresar a la educación superior.
Sumado a esta problemática, viene también sumada la deserción estudiantil, vista sobre todo en las universidades privadas, las cuales tienen serios problemas no solo para llamar nuevos estudiantes, por sus altos costos, sino también para mantener los que ya tienen estudiando, quienes dejan de acudir a las aulas de clase por motivos económicos y familiares, pues el endeudamiento no es una opción, por que tener un titulo profesional no viene pegado de un trabajo, sigue habiendo mucha exclusión en el mercado laboral. En este, proliferan anuncios pidiendo estudiantes egresados de universidades que denominan como de prestigio, y las ponen con nombre propio, o piden también del exterior.
Los costos de una carrera en universidades privadas hace que pensar en sacarla adelante sea una odisea, igual sucede con los programas de postgrado, pues en el país hacer una especialización cuesta entre 20 y 30 millones de pesos, a comparación de quienes estudian por fuera, donde una maestría esta en esos mismos 20 millones, y que por buscar oportunidades, prefieren quedarse allá, no creo que en este país existan muchos que no tengan algún tipo de relación con aquellos que acuden al éxodo como opción, aunque eso es mas tema para otro momento.
Todo ello hace pensar, aunque mejor seria actuar, el problema es ¿donde estamos todos? ¿Cuál va ser nuestra posición? Por muy poco que se pueda hacer algo, siempre podremos poner nuestro grano de arena para mejorar.
Foto: Julio César Herrera / EL TIEMPO Fuente: ÉDGAR ALFONSO Redactor de EL TIEMPO












