viernes, noviembre 02, 2007

De la Dialectica Politica de Algunos

Me refiero en particular, a  la  manera de pensar  y  de interpretar las leyes  que tiene  el  director del Polo  Democrático,  Carlos Gaviria Díaz,  al ser  cuestionado  por  el gobierno  con motivo  de la  aparición   de  escritos  suyos  en la pagina   Web  ANCOL, órgano  oficial de comunicación  de  las  FARC.  

En el aspecto de forma, Gaviria Díaz puede tener  razón, pues su articulo controversial,  en el cual  las  FARC  se apoyan,  fue publicado hace mas de dos  meses  en el diario el TIEMPO,  y  es  obvio  que  no fue escrito de forma exclusiva para ser publicado  por ANCOL.

Pero  en  sus  aspectos  de fondo,  llama la atención  el planteamiento que  hace  el autor, a  quien  escuchándolo  en directo,  no deja dudas de que  persiste  en  su argumentación, desechada  y  rechazada  en su momento  por todos  los  miembros  de  la Corte Constitucional, a excepción   precisamente  de Carlos Gaviria,  quien sostiene la tesis  de  que  asesinar, cometer  homicidio  en nombre  de la sedición  subversiva, es un delito político.   Además , agregó en su discusión  intempestiva  con  el comisionado de paz  Luís Carlos Restrepo, que no es lo mismo  matar  para enriquecerse, que  matar para vivir  mejor;  y  que  en consecuencia, lo segundo  se justifica.

Ante  este esperpento  dialéctico,  tan solo queda  deplorar,  que  un partido político  con la opción de  llegar  al poder por las vías democráticas,  y  de gobernar  al país  dentro de la ley, y de la constitución,  tenga como  cabeza visible, y  como inspirador  filosófico, a Carlos Gaviria.   Al electo alcalde de  Bogotá,  por ejemplo, no le conviene  continuar  prestándole atención  para hacerle  eco  a su dialéctica. Tal vez,  e influenciado por ese  pensamiento, fue  por lo cual respondió  que si compraría  votos con tal de salvar a Bogota  de una eventual mala  administración.  Como  si el fin justificara los medios. A Mockus  bastaba responderle que una campaña  inteligente y honesta puede  poner dos votos limpios  por cada  voto comprado por el maligno contradictor y  por eso no habría  necesidad  de  hacer algo que además  va contra  la conciencia.  Pero pudo más  el raciocinio Gavirista, que la razon, y que la lógica honesta.

Pero lo mas deplorable de todos estos episodios, es  que a  los ciudadanos independientes  que votaron a favor de Samuel Moreno,  (pues los reales votos del polo en Bogota son menos de cuatrocientos mil) no les importó  lo que  dijo; mas bien, les gusta. El mismo Mockus, en una encuesta que  desarrolló en la capital, encuentra que  un  alto porcentaje de ciudadanos  capitalinos  opina  que  no  les importa desobedecer la ley, si esa  es la manera de alcanzar sus objetivos.

En este punto, comienza uno como  ciudadano a  preocuparse  por la suerte  del país. ¿En donde están los principios  del respeto por las normas que deben regir la sociedad, la moral, y la ética? hasta donde es verdad  que vivimos  en un país  de gente  respetuosa  de las leyes? O al decir  de un  ya fallecido presidente  de Colombia, ¿es verdad  que somos un país de cafres?  De ser  así, que entre el diablo  y escoja.